Zack Snyder nos somete a un experimento en el que debemos apartar la cabeza y simplemente dejarnos llevar por un torbellino de efectos especiales, escenas de acción ágilmente rodadas y chicas espectaculares. Se busca dejar de lado el argumento, cerrado con 5 macguffins de lo más desangelados que podían buscar. Impondremos una estética videoclipera, claramente influida por el manga y el anime, acompañada de unos adecuados, a pesar de la obvia anacronía (Queen, Bjork, Jefferson Airplane, Annie Lennox...), acompañamientos musicales. Estéticamente impecable, la película ofrece a un público determinado, es decir, a los imberbes jugadores de videojuegos, un batiburrillo de diesel-punk, thriller psicológico en un sanatorio de lo mas liviano y sobretodo acción. Acción con orcos, con zombies nazis, con dragones, con robots, etc... El vestuario en general es espectacular.
