lunes, 23 de abril de 2012

Reseña: The Boys Next Door (1985)




The Boys Next Door viene a ser el Natural Born Killers de los 80. Violencia gratuita al mínimo precio. Se trata de una road movie al más puro estilo de la obra de Stone o del The Doom Generation de Araki, narrando las desventuras de dos jóvenes inadaptados, interpretados por Charlie Sheen y un sublime Maxwell Caulfield, en la que un inocente viaje a la gran ciudad termina desembocando en una espiral de violencia sin ninguna vía de escape.

-"Yo me pido Bonnie y tú Clyde".

La peli representa los primeros compases de un jovencísimo Carlos Irwin Estévez en el cine, más conocido por todos nosotros como Charlie Sheen, antes de atrapar a finales de los 80 los papeles de Chris en Platoon (1986) o de Bud Fox en Wall Street junto a Michael Douglas en el 1987 y saltar al estrellato y a esa apasionante vida de excesos que todos idolatramos. Charlie Sheen parece aquí un auténtico crío.

Charlie y el Jack Daniels: el inicio de una bonita amistad.

Caulfield es un actor que cayó en desgracia tras protagonizar la secuela de Grease junto a Michelle Pfeiffer y no logró nunca de terminar de dar un espaldarazo a su carrera. Caulfield terminaría actuando a lo largo de los 90's en numerosas películas que caen dentro de ese saco de la serie B que tanto nos gusta en este blog, con papeles en Sundown: The Vampire in Retreat (1990), al lado de Bruce-"Hazme-Siete-Hijos"-Campbell, Alien Intruder (1993) junto a un Lando Calrissian de capa caída o protagonizando la infame Prey of the Jaguar (1996), dirigida por nuestro amor platónico David DeCoteau. Esta última está a la espera de ser analizada en Vermin In The Attic en cuando encontremos material sin doblaje en ruso superpuesto). En cualquier caso en The Boys Next Door Maxwell borda su papel de postadolescente desquiciado y atormentado.

KIAAAAAA. Reinterpretación libre del Salto del Tigre.

La banda sonora es uno de los principales puntos fuertes de la película, mezclando una serie de temas que abarcan desde hard rock hasta el punk y power pop de los 80. Esta selección musical llega a ser el soporte fundamental sobre el que se asientan las escenas clave del metraje, obteniendo a mi entender un resultado fantástico. El repertorio incluye canciones de Great White, Iggy Pop, The Cramps, Tex and the Horseheads y Code Blue.

Bo y Boner the Barbarian, su perro.

La trama viene a hablarnos de Bo y Roy, dos amigos que acaban de dar por concluida su etapa en el instituto y se enfrentan a un futuro de lo más difuso. Ante tanta incertidumbre deciden coger el coche y viajar a Los Angeles con el objetivo entre ceja y ceja de pasar el fin de semana de sus vidas.


Todo un icono de la rebeldía juvenil: Hacerse pipí en la piscina.


Sin embargo, no dejan de ser dos paletos que una vez allí "aterrizados" no tienen la menor idea de qué hacer en L.A., y rápidamente algo se tuerce, y Bo es testigo de cómo Roy se transforma en una máquina de matar y una especie de Dios Lovecraftiano de la Negatividad, untándose el propio Bo en del frenesí de violencia de su compañero.

Cual bonobos en celo.

Se trata de una thriller de perfil bajo y sin grandes pretensiones, que destaca en retratar de una forma bestia, descarnada y bastante realista el nacimiento de un asesino en serie. Todo ello con una perturbada interpretación de Caulfield, que exuda nihilismo negativista a borbotones, y un aromilla ochentero muy de agradecer. Muy entretenida, a mí me gustó.

Esto piensa Roy de nuesta reseña.


Puntuación:


Fichas de la película:

2 comentarios:

  1. Jejeje, tengo pendiente esta peli. ¡Y la banda sonora también! No creo que sea complicado que sea mejor que Natural Born Killers.

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    1. Me voy a marcar un gol en propia puerta afirmando que los primeros 5 minutos de Natural Born Killers con Waiting for the Miracle sonando de fondo me parece de lo más brillante y granado del cine de los 90. El resto de la peli es una valiente mediocridad, pero ¡guarda un poco más de respeto a Tito Stoun!

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